Diario de un trader – 2026: Día 1

Last Updated: 03/01/2026By Tags: ,

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Doy mi primera pisada y noto, incluso a través de mis Reebok classic, la humedad del ambiente: ha llovido con fuerza. También elucubro que ha sido hace un buen rato, pues no hay rastro de petricor en el ambiente, mi olfato solo capta un tenue aroma y aire puro.

Obviamente no he salido en todo el día, pues no comienzo el año de la mejor de las maneras, en lo que a lo personal se refiere.

Suena ‘Greenpoint’ de Elijah fox y, hoy, veo el mundo de un modo diferente. La suave brisa que recorre mi cara, el sonido del agua hacer lo suyo al caminar sobre ella, los jardines tiñéndose de verde a un ritmo vertiginoso: hoy es un día de florecimiento.

El poder de la percepción

Suena el estribillo de piano de elijah y, con el tono melancólico que le caracteriza, me da por rascar la tierra del jardín, inundándome de una paz que no conseguía conectar tiempo atrás.

Ese tono melancólico me recuerda mis últimos descubrimientos sobre mi mismo y me devuelven a la realidad que, aunque no ruidosa, si impacta en mi cerebro sacándome del paraíso de la abstracción insensible.

Percepción, eh? Que poco conocemos lo poco que nos conocemos y si, nos conociésemos la mitad de lo que quisiéramos, no nos conoceríamos ni la mitad de lo que la mitad desearía :P

Pero existe un punto en el que me doy cuenta de algo, una pregunta explota en mi cerebro ¿De verdad estoy tan mal como creo? No, esta vez es diferente, el proceso quizás sea más doloroso de lo normal, pero la razón es simple, te la voy a explicar, no dejes de leer porque te interesa.

El sistema nervioso, la neuroquímica y el pensamiento no están sincronizados de forma natural.

Tan simple y tan complicado como eso: no estas tan mal, sólo que no sabes que es lo que falla y cortocircuitas todo.

Mira, mi caso es simple, en lo personal, tiendo a intentar resolver demasiado deprisa el conflicto, así como a sufrir gran cantidad de FOMO cuando la incertidumbre aparece (Me refiero a relaciones de pareja) y esto hace que, si no lo hago visible, consciente y lo trabajo, no lograré jamás estar listo para tener la relación de pareja que siempre soñé.

Obviamente no depende solo de mis cualidades para darme cuenta, y he aquí la regla del 3%.

¿Te has dado cuenta cuantas parejas se separan a tu alrededor? Cada vez duran menos, cada vez los problemas son más simples y las relaciones más volátiles y es porque no nos damos cuenta de algo muy simple pero importante: No es la mente, es el cuerpo el que se pone en modo supervivencia.

Sólo el 3% de las personas son capaces de ver esto y, aunque lo vean en unos ámbitos de su vida y lo controlen, no lo ven en otros (véase mi caso). Es verdaderamente penoso pues, a lo largo de tu vida y, siempre que seas consciente de que no puedes pensar una emoción y, en consecuencia, tendrás que elevarla para hacerla consciente, perderás a muchas personas porque nunca serán capaces de hacer esto, pues sus egos les protegen con fuerza, impidiendo que atraviesen ese túnel de la vergüenza, ese infierno abrasador que el cuerpo enciende cuando atacamos nuestros propios errores.

El gran árbol

Sigo andando, voy a la tienda de mi amigo Yin, que seguro que hoy abre (ese señor es incansable). hay muchísima gente y, casualmente, me encuentro a la mujer de un amigo. ¿Adivinas que ha pasado?

Otro dato más, otra persona más incapaz de pasar a través de sí misma, culpando a los demás, a los malos parámetros de sus estrategias, al ambiente, al horóscopo o a cualquier cosa que se plante por delante, excepto ella misma.

Realizo mis compras: mucho azúcar, 4L de agua mineral, natillas y Salami, me voy pensando en lo triste de todos y cada uno de estos casos de estancamiento.

¿Ves por donde voy?

Es importante que nos demos cuenta que, en situaciones como discusiones con las personas que más amamos (que son las que más nos disparan el miedo), así como en situaciones de estrés del mercado (Cuando estás activado emocionalmente porque “has fallado tus análisis y eso es imposible”), o muchas otras situaciones, no podemos pensar esas emociones…

Pero podemos gestionarlas de otro modo, quizá dejarlas enfriar, haciéndolas conscientes y redireccionando la acción a otra parte…

Duele, pero es el trabajo que hay que hacer, por lo que, para este día uno de Enero de dos mil veintiséis es, a saber:

1. Ser consciente de que las activaciones emocionales son nuestro cuerpo entrando en modo supervivencia.

2. Saber determinar cuando estamos entrando en una situación que nos puede activar o que ya lo ha hecho.

3. Hacer consciente la emoción, que aflore a la superficie para saber exactamente cual es (aquí hay que ser honestos)

4. Redireccionarla (Yo, en este caso haré algo: o agua fría en la playa, o agua caliente en la ducha)

Empecemos, que no va a florecer nada si no regamos.

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